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AUTONCIENCIA
La conciencia no es un ente ajeno, es un recurso que relaciona los actos e intenciones con la escala de valores que poseemos; entre más puros y nobles sean aquellos valores, más efectiva es la tarea moral de nuestra conciencia.
El enriquecimiento voluntario y aplicado de la conciencia es el empoderamiento de nuestros actos; cada uno sabrá qué materia prima o instrumento utiliza para dar riqueza a su conciencia.-
Conocimiento, reflexión, actitud positiva y comprometida, formación de mejores hábitos, auto examen, juicio crítico, todas, son tareas para el perfeccionamiento de la conciencia. De lo contrario, obedecerás a una conciencia primitiva, básica y laxa o distorsionada.
La conciencia es un recurso interno que alinea nuestros actos e intenciones con nuestros valores. La calidad moral de estos valores (cuanto más nobles y firmes sean) determina la eficacia de nuestra conciencia como guía. Perfeccionarla exige un trabajo constante: conocimiento, reflexión, actitud proactiva, buenos hábitos, autoexamen y pensamiento crítico. Sin este esfuerzo, la conciencia permanece en un estado rudimentario, laxo y fácilmente distorsionable.-
Hasta aquí hemos venido hablando de que la persona puede mejorar su personalidad hasta desarrollar una actitud reactiva ante los avisos de su conciencia; caso contrario, si no reacciona conforme a lo que le dice la conciencia, estará empezando a ser el causante del deterioro de este recurso y su corazón se irá endureciendo.
Ahora bien, existe una actitud elevada de la personalidad que llaman metaconciencia: un grado de lucidez interior en el que la persona conoce tan hondamente las reacciones de su propia conciencia que ya no depende de sus alarmas tardías, sino que ajusta anticipadamente sus actos y emociones al bien que sabe que esta le indicará.
Y hay un nivel todavía más elevado que, en términos bíblicos, es el estado en el que el corazón llega a ser circuncidado y renovado: aquel en quien el mandato ya no opera como imposición externa, sino como principio interior vivo, inscrito en lo más profundo del ser.
En clave paulina, este nivel de interioridad se aproxima a lo que el apóstol denomina el “hombre interior”: aquella dimensión renovada del ser que no solo reconoce la ley, sino que se deleita en ella y, fortalecida por el Espíritu, orienta la conducta antes de que el conflicto moral alcance el plano de la culpa.
Llegamos a la cima de la conducta: la transición de una moral vigilada por la culpa a una vida gobernada por una interioridad renovada. Ahí todo se empareja, desaparece la "vanidad de vanidades" y se puede vivir la vida alegre y sanamente, sin el temor de cometer infracción.
Fábula:
La glorieta estaba bañada por la luz filtrada de la tarde. Las veraneras, en pleno esplendor, colgaban en cascadas violetas y naranjas sobre el borde del tejado. El aroma a tierra húmeda y la brisa suave de las montañas cercanas mecían las ramas de los cipreses que rodeaban el claro.
Carlos, el psicólogo, se recostó en el banco de madera, con las piernas cruzadas y una libreta cerrada sobre el regazo. Leonardo, el juez, mantenía las manos entrelazadas sobre el vientre, con la mirada perdida en el verdor, como quien lleva años mirando expedientes y de repente descubre que nunca miró un árbol. Orlando, el estudioso de las raíces hebreas, tenía una ramita de veranera entre los dedos y la hacía girar lentamente.
—"Metaconciencia" —dijo Leonardo, saboreando la palabra—. Eso que escribiste ahí... (señaló con la barbilla el papel que Carlos había dejado sobre la banca) es lo que yo he visto en muy pocas personas. Quizá en ninguna, del todo. Durante treinta años sentado en un estrado, he visto de todo: arrepentimiento falso, remordimiento verdadero, culpa paralizante, pero eso... esa lucidez interior que ajusta anticipadamente... No lo he visto. O no supe verlo.
Carlos sonrió y señaló las veraneras.
—Mirá estas flores. No necesitan un cartel que les diga "crece hacia el sol". Obedecen a una luz que llevan dentro. La metaconciencia sería algo así: la persona ya no tropieza para aprender dónde está la piedra, sino que ve la sombra de la piedra y aparta el pie antes de que llegue la noche.
Orlando dejó de girar la ramita y la sostuvo como quien sostiene una llama, mientras su mano izquierda acariciaba su cabeza rapada.
—Eso que describís —dijo con voz pausada— es exactamente lo que los profetas llamaban "circuncisión del corazón". No es metáfora. Es un diagnóstico. En hebreo, orlah significa prepucio, pero también significa "cerrazón". Un corazón incircunciso es un corazón tapado, insensible, que no reacciona. Y ustedes, desde sus oficios, saben que hay personas que solo entienden el dolor cuando ya lo causaron o lo padecieron.
Leonardo asintió, pesadamente.
—Lo sé. He dictado sentencias a hombres que lloraban en la sala, pero sus lágrimas eran por la condena, no por la víctima. Su conciencia sonaba como una alarma, sí, pero cuando ya la casa se había quemado.
—Esa es la conciencia primitiva —intervino Carlos—. La que solo reacciona al golpe. Como un arbusto que solo se mueve cuando lo sacude el viento. Pero la conciencia cultivada... (señaló el jardín que los rodeaba) es como este terreno: no necesita un temporal para dar fruto. Tiene riego, tiene poda, tiene sol. Produce porque ha sido trabajada.
Orlando sonrió, y por primera vez sus ojos parecieron mirar más allá del horizonte visible.
—En el judaísmo hay un concepto: yetzer hatov y yetzer hará, las dos inclinaciones. La mala no es eliminada, sino integrada, redirigida. Cuando Pablo habla del "hombre interior renovado", está hablando de alguien que ya no pelea contra sí mismo como contra un enemigo externo, sino que ha integrado la ley en el deseo. Ya no es "debo", sino "soy".
Carlos se inclinó hacia adelante, entusiasmado.
—¡Exacto! Eso que llamás "integrar la ley en el deseo" es el nivel más alto de salud mental. El neurótico vive en guerra consigo mismo: "quiero esto, pero debo aquello". El sano vive en unidad: "quiero lo que debo". No hay escisión. La conciencia no es un policía que vigila, es un jardinero que cultiva.
Leonardo guardó silencio un momento. Luego, con la voz más grave:
—Y yo, que he pasado la vida aplicando la ley desde fuera... ¿dónde quedo en esto? Porque lo mío es el castigo, la sanción, el miedo a la pena. Eso que ustedes llaman "moral vigilada por la culpa". Pero ahora, al borde de la jubilación, me pregunto: ¿he ayudado a alguien a llegar a ese otro nivel? ¿O solo fui el portero que golpea la puerta cuando ya el ladrón escapó?
Orlando colocó suavemente la ramita sobre la rodilla del juez.
—Has sido el muro. Pero el muro no es la ciudad. El muro protege, pero no habita. La ciudad interior, esa que necesita ser circuncidada, renovada, esa no la construís vos con sentencias. La construye cada uno con el cultivo de su propia tierra. Vos solo evitás que la tierra sea pisoteada antes de tiempo.
Carlos asintió, mirando las flores.
Continúa Orlando: —La ley externa es el tutor del que hablaba Pablo. El que cuida al niño hasta que crece. Pero el destino no es que el niño siga necesitando tutor, sino que el tutor se alegre de ver al niño caminar solo.
Leonardo respiró hondo. Por un momento, las arrugas de su rostro parecieron suavizarse.
—Entonces... yo he sido el tutor de muchos niños que nunca crecieron. Pero también, quizá, de algunos que sí. Y esos, esos no volvieron a mi sala.
—Porque ya no te necesitaban —completó Orlando—. La ley, ahora estaba escrita en ellos.
El viento movió las veraneras, y algunas flores se desprendieron, girando lentamente hasta posarse sobre el césped. Carlos las miró caer.
—Mirá —dijo—. Esas flores no necesitaron un juez que las condenara por no ser perfectas. Cayeron porque era su tiempo. Así debería ser la conducta humana: no por miedo a la caída, sino por plenitud.
Orlando se levantó, estiró los brazos y dijo:
—La cima de la conducta, como dice el texto, no es no caer nunca. Es que cuando caes, no sea por dureza del corazón, sino por la fragilidad del que aún aprende. Y eso, amigos, es la Gracia.
Leonardo sonrió por primera vez en toda la tarde.
—Treinta años en el estrado, y vengo a entenderlo aquí, bajo unas flores coloridas, con un psicólogo y un rabino.
—No soy rabino —rió Orlando.
—Para lo que importa hoy —dijo Leonardo—, lo sos.
Y los tres se quedaron en silencio, mirando cómo la tarde doraba el verdor del terreno, mientras las veraneras seguían floreciendo, ajenas al peso de las leyes, ocupadas solo en ser lo que eran.
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16/02/2026:
SABIDURÍA
Algo paradójico a mis 73 años: luché muchos días de mi vida para adquirir sabiduría, disfrutando libros y escogiendo "muy bien" a los autores. Al final vengo a descubrir que tal sabiduría puede ser animal, diabólica y terrenal, según La Biblia, salvo que mis actos no muestren "celos amargos y contención en vuestro corazón; no os jactéis, ni mintáis contra la verdad".
Y cuando repaso, noto que mucha de esa Verdad verdadera se encuentra filtrada en aquellos libros que atesoro, pero a falta de franqueza en sus opiniones, cuesta encontrarla entre la maleza y barbaridades que brotan de esas plumas; algo que parangona al trigo y la cizaña, pero a la inversa, poco trigo y mucha cizaña; mucha desviación o distracción y tenue enseñanza. Es tan difícil encontrar el tesoro en aquellas páginas que se debe tragar uno el gran bocado descartable.-
En la lectura de esas obras debo tomar los hilos de una idea, separarlos con cuidado para entender su textura y luego volver a tejerlos en mi imaginación, creando un nuevo dibujo que, sin embargo, mantiene la esencia y el color del hilo original, pero tallada en un nuevo manto, más cercano a la Sabiduría; una y otra vez, a cada párrafo.
Personajes:
· Gabriela: De mirada inquisitiva y modales pausados. Sostiene un libro antiguo con respeto, pero con una leve mueca de decepción.
· La Biblia: Personaje que no es un libro inerte, sino una presencia que habla con la solidez de la roca y la sutileza del viento. Su voz es serena, profunda y sin aspavientos.
· Gerardo: Un hombre de 73 años, con las manos manchadas por la tinta de muchos libros. Habla con la calma de quien ha navegado por muchas ideas y ahora divisa un puerto inesperado.
(La escena se desarrolla en una biblioteca antigua y silenciosa. Gerardo acaricia el lomo de un libro, Gabriela lo observa con atención. La Biblia reposa abierta sobre un atril, pero su voz resuena en el ambiente.)
Gabriela: (Dirigiéndose a Gerardo con amor) Gerardo, me conmovió tu confesión. Que has dedicado parte de tu vida a la cuidadosa selección de autores, a la caza de la sabiduría entre líneas, ¿me decís ahora que enfrentás a una paradoja? ¿Acaso el fruto de tantos años de lectura puede ser puesto en tela de juicio por un solo libro?
Gerardo: (Suspira, dejando el libro sobre una mesa) Claro, es que no es un libro cualquiera, Gabriela. Es La Escritura. Durante años, yo creí que la sabiduría era un edificio que uno construía, ladrillo a ladrillo, con las mejores piezas que encontraba en los autores más lúcidos. Pero ahora, de tu mano, y casi que con tu guía, con 73 años, me doy cuenta de que el criterio de calidad no es solo estético o intelectual. Hay una clasificación más antigua y radical que se me había escapado.
La Biblia: (Voz grave y tranquilizadora) Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para conmigo. No se mide por la erudición, Gerardo, sino por su origen. Hay una sabiduría terrenal, animal, diabólica. Nace del instinto, del deseo de poder y de la mentira.
Gabriela: (Frunciendo el ceño, intrigada) ¿Animal? ¿Diabólica? Esa es una distinción de una dureza asombrosa. ¿Quiere decir, entonces, que un tratado de retórica brillante, si busca la manipulación, es una sabiduría "diabólica"? ¿Y un canto a la naturaleza, puramente instintivo, sería una sabiduría "animal"? ¿Dónde queda entonces el mérito del estilo, de la forma, del pensamiento complejo?
Gerardo: Ahí está el problema, Gabriela. Yo me enamoré de la complejidad, del estilo, de la creación artística y ficticia. Y ahora leo la advertencia: que esa sabiduría de nada sirve si mis actos no demuestran algo más. La cita es clara: "si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad". La sabiduría verdadera se demuestra con la conducta, no con la biblioteca que uno posee.
La Biblia: (Como un eco) El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz. Ese es el sello de la sabiduría que desciende de lo alto. Sin ese sello, el conocimiento más profundo es metal que resuena o címbalo que retiñe.
Gabriela: (Asintiendo lentamente) Entiendo. El conocimiento sin caridad es vacío. Pero entonces, Gerardo, aplicás este filtro a tu amada colección. Y descubrís 0algo inquietante.
Gerardo: (Con una mueca de desazón) Descubrí que la Verdad, esa con mayúsculas, sí está en mis apreciados libros, pero no es una verdad que los autores proclamen; es una verdad filtrada, diluida, escondida.
Pienso que la verdad bien podría ser algo que los autores literarios filtran en sus tramas para sembrar una semilla en quien, teniendo entendimiento, sepa percibirla; pero a veces me parece que esa misma verdad se les cuela, pues su empeño suele estar en mostrar otros paradigmas, otros espectros del pensamiento que los lectores ansían degustar mientras se sienten, acaso ilusoriamente, ajenos a los deberes morales.
La honestidad intelectual es un bien escaso. Al leer, uno debe sortear "la maleza y barbaridades que brotan de esas plumas". La mayoría de los autores, por brillantes que sean, siembran su propia cizaña: sus prejuicios, sus rencores, sus deseos de notoriedad. Y entre tanta cizaña, a veces, asoma una espiga de trigo.
Gabriela: (Toma el libro que Gerardo dejó y lo hojea con renovada perspectiva) Esa imagen es muy poderosa. La parábola del trigo y la cizaña, pero invertida. En el campo del mundo, el trigo es la palabra buena y la cizaña la mala. Pero en la literatura, sugerís que el lector se encuentra con un campo donde la siembra principal es la cizaña (la opinión mundana, el ingenio vano), y debe buscar con lupa los pequeños brotes de trigo (la verdad perenne) que sobreviven entre ella.
Gerardo: Exactamente, mi amor. Y eso lleva a la conclusión más difícil de tragar. El esfuerzo es descomunal. Leer se convierte en una búsqueda de tesoro, pero para obtener la pequeña pepita de oro, uno está obligado a tragarse toneladas de tierra y roca estéril. "Se debe tragar uno el gran bocado descartable". Es una disciplina casi ascética.
La Biblia: Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. En la lectura, como en todo, el Reino no se encuentra en la anchura de la erudición, sino en la profundidad del espíritu.
Gabriela: (Deja el libro con cuidado) Entonces, Gerardo, tu paradoja se resuelve en una redefinición de la sabiduría. Luchaste por una sabiduría "adquirida", una sabiduría de acumulación; pero descubriste que la verdadera sabiduría es "revelada" y, sobre todo, "vivida". Los libros no son el fin, son apenas el mapa. Y muchos mapas, por bellos que sean, están mal dibujados.
Gerardo: (Sonríe por primera vez, con una paz nueva) Así es, Gabi. El mapa no es el territorio. Y la vida, con sus actos de mansedumbre, es el único territorio donde la sabiduría demuestra su valía; más qye vivirla, hay que saber caminar por el sendero correcto. A mis 73, he dejado de coleccionar mapas para intentar, por fin, pisar bien el suelo.
La Biblia: (Su voz se apaga lentamente, pero sus palabras discurren por el entendimiento de Gabi y Gerardo) El temor de (la reverencia a) YHVH es el principio de la sabiduría. No el final. El principio.
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Padre Celestial, ahora que estamos siendo atacados por una pandemia (covid-19) que ataca nuestras debilidades queremos manifestarte nuestra humildad y arrepentimiento, porque lejos de ver esta desgracia como una prueba, somos concientes de que se trata de una consecuencia de nuestro camino apartado del maravilloso sendero que pusiste a nuestra disposición.
A la par de este ataque estamos a las puertas de mayores consecuencias no solo en el aspecto climático y en nuestros fundamentos como civilización están expuestos como estructuras débiles y torcidas, sino también desde el punto de vista moral, donde nuestra conducta deja mucho que desear al comprararla con los patrones que dejaste definidos para nosotros.
Tenemos a nuestro alcance toda la vida conocida de tu Hijo en esta tierra, son los pasos que debemos seguir, y para eso contamos con tu protección y amparo en los cambios que tenemos que hacer en nuestra conducta para gozar de tu poderosa compañía. Así, y solo así, seremos poderosos y triunfadores, la Palabra está plagada de ejemplos de cuando las personas se someten a tu gobierno.
Esta circunstancia nos mantiene separados, alojados en nuestras casas, pero algún día podremos reintegrarnos a la actividad temporal de esta vida terrenal y no podremos jamás seguir los mismos pasos, ni tampoco ser tan miopes como para causar mayor declive en nuestra convivencia.
Siguiendo tus mandamientos podremos alcanzar plenitud en esta vida transitoria, podremos vivir en una sociedad mejor y llena de oportunidades para todos. Podrán las naciones reanudar y reafirmar lazos de amistad abrazados todos, optimistas porque sabemos cuáles son los errores que no debemos volver a cometer.
Queremos saludar cada mañana al nuevo día con la alegría, el optimismo y el agradecimiento de personas renovadas, de personas felices de haber encontrado una oportunidad de repoblar la tierra de una manera más semejante a la que desde un principio dejaste plasmada al momento de la Creación.
Gracias, Padre, porque en medio de nuestra sozobra encontramos un motivo para retomar fuerza y volver a abrir nuestros ojos para seguir los pasos marcados por tu Hijo cuando estuvo entre nosotros para regalarnos la Redención.
Amén. 14/04/2020
17/11/2016
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El comentario correcto y teológico es aquél que se construye basado en citas bíblicas, de manera tal que la explicación de estos ítems de Cosas que Agradan a Dios se ampliarían por La Misma Palabra de Dios.
Sin embargo, es de aceptación comentar utilizando la experiencia personal, hechos ocurridos en la actualidad, metáforas, anécdotas, etc, que sirvan para ampliar los conceptos bíblicos; esto último es lo que vamos a intentar en casa caso.
1. A Dios le agradan las buenas intenciones:
"El Señor se agrada del hombre bueno, pero condena al mal intencionado. (Proverbios 12:2)
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Todo nuestro pensamiento debe ser concebido utilizando de nuestra máxima bondad, de manera tal que nuestros actos posteriores sean lo mejor de nosotros en nuestra relación con el prójimo, los negocios, las relaciones familiares, etc.
Si dejamos que asome un poco de maldad u otros malos sentimientos en nuestro pensamiento, los actos que llevemos a cabo irán contaminados con ese sello maligno.
Desde que pensamos, debemos aplicar la extrema bondad, recurso que está al alcance de todos...así agradamos a Dios.
31/10/2016
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2. A Dios le agrada que nos ocupemos de nuestro espíritu más que de la carne:
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:6-8).
01/11/2016
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3. A Dios le agrada que se haga justicia:
Para practicar la justicia no podemos atenernos a nuestro sano criterio, debemos conocer la Palabra de Dios para actuar como Él mismo lo haría.
Nada debe ser más agradable a Dios que notar cómo actuamos justamente con nuestros hemanos, aplicando la medida de Su justicia. Es algo superior a ofrecerle sacrificios.
Solo leyendo y estudiando La Palabra aprendemos a saber cómo actuaría Jesucristo ante cada una de las ocasiones en que debamos actuar justamente.
“Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios”. (Miqueas 6:8)
“Practicar la justicia y el derecho lo prefiere el Señor a los sacrificios”. (Proverbios 21:3)
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4. A Dios le agrada que le tengamos temor pero que creamos en su misericordia:
Temer a Dios, temer disgustarlo, temer a que nos aborrezca, temer desobedecerlo; porque Él es todo para nosotros y nos llenamos de temor cuando nos ronda el pecado.
También se le teme cuando le toca hacer justicia, porque Él llama al pan pan y al vino vino.
En cambio, cuando nos ve justos y piadosos, su misericordia sobrepasa todo entendimiento y perdona nuestros pecados con tal de que sigamos siendo hijos de Él.
“Se complace el Eterno en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia” (Salmo 147:11).
5. A Dios le agrada que los hijos obedezcan a sus padres:
Hijos creados en un ambiente cristiano tendrán caracteres dóciles y obedientes, lo cual facilita la tarea.
Ya cuando se independizan, ellos obedecerán por otros factores, como el laboral, el civil y a Dios, pero estarán en capacidad de obedecer siempre a sus padres.
En esta etapa, corresponde a los padres actuar con prudencia, pues el rango de autoridad ya no está delimitado por la dependencia del hijo, sino por la amable relación afectiva que debe ser amorosa y frecuente.
“Ustedes los hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor”. (Colosenses 3:20)
6. A Dios le agrada que escuchemos a su Hijo:
Leer, estudiar, aplicar en nuestra vida (dejar que nos transforme) y compartir el conocimiento con otros...eso es "leer La Biblia"; eso es escuchar a Jesucristo diariamente.
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5).
7. A Dios le agrada que compartamos con el que pasa necesidad:
Cuando usted comparta algo con los necesitados, o cuando usted solicite a otros que compartan con los necesitados, hágalo con la frente en alto, sabedor de que cumple con los deseos de Dios.
No se deje desanimar con aquellas personas que dicen que un poco de comida o un regalo no solucionan la problemática de la pobreza mundial.
Puede ser que nuestro aporte sea muy pequeño en proporción a la gran necesidad que hay en el mundo, pero si todos acatáramos y procediéramos a ofrendar parte de lo nuestro, la cantidad de ayuda sería monstruosa, causaría un impacto a nivel mundial.
Todos los que decimos creer en Jesucristo estamos comprometidos con mandatos relativos a esta acción; somos muchos, podemos impactar el mundo.
“No se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios”. (Hebreos 13:16)
8. A Dios le agrada que obedezcamos y le prestemos atención:
La obediencia tiene sus implicaciones, pues La Biblia cuenta con una serie de mandatos que uno debe entresacar, analizar, amoldar su vida a ellos y hacerlos suyos para poder cumplirlos "hasta con los ojos cerrados".
El ejemplo más acertado es el de nuestro Señor Jesucristo, quien obedeció a Dios hasta el último minuto, clavado en la cruz.
“ ¿Se complace el Eterno tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras del Eterno? Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22).
9. A Dios le agrada que no juzguemos por apariencias
Cuando nos adentramos en la lectura, estudio y aplicación de los conceptos bíblicos, adquirimos lo que se llama JUICIO JUSTO, que tiene su raíz en el conocimiento del "qué haría Jesucristo en este momento", y entonces sí podemos emitir un juicio razonablemente acertado de alguna apariencia que se nos presente.
“La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón”. (1 Samuel 16:7)
10. A Dios le agrada hacernos aptos para la obediencia:
Una vez convertidos en siervos de Él, solo nos toca estar atentos, estudiando su Palabra, y ya nos llegará Su llamado, para la tarea que sea, pues Él nos hará aptos para ella sin que siquiera imaginemos que teníamos esa capacidad.
“Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.” (Hebreos 13:21).
11. A Dios le agrada la integridad de corazón:
No debemos comportarnos de una manera frente a la congregación y de otra manera en el trabajo, con nuestros amigos, en casa, en el estadio, en los negocios...no, todos esos componentes de nuestra vida deben ser iguales para conformar el muro de tu vida.
Esa homogeneidad de los campos de acción de nuestra vida es lo que da integridad al muro de que hablamos, una vida íntegra conforme al agrado de Dios.
“Yo sé, mi Dios, que tú examinas nuestro corazón y te alegras cuando encuentras en el integridad (honradez, rectitud, decencia)”. (1 Crónicas 29:17)
12. A Dios le agrada el corazón contrito y humillado:
"Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”. (Salmos 51:17)
13. A Dios le agrada que lo honren con temor reverente:
“En toda nación el que le teme (le reverencia) y hace lo justo, le es acepto (Dios se agrada de él) (Hechos 10:35)
14. A Dios le gusta que le alabemos, nos lo enseña el rey David:
15. A Dios le agradan las buenas acciones:
(…) Él pagará a cada uno según merecen sus acciones. (Proverbios 24:12)
16. A Dios le agrada que nos ocupemos del hermano en necesidad:
Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? (1 Juan 3:17)
17. A Dios le agrada que seamos transparentes y justos
“El Señor reprueba las balanzas falsas y aprueba las pesas exactas”. Proverbios 11:1 (DHH)
18. A Dios le agrada que brillemos a través de nuestras obras:
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:16)
15. A Dios le agrada que tengan fe en Él
“De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad”. Hebreos 11:6
16. A Dios le agrada que tratemos bien a los demás
“Traten a los demás como les gustaría que ellos los trataran a ustedes”. Lucas 6:31 (NTV)
17. A Dios le agrada que nos arrepintamos de hacer lo malo
“Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios”. Mateo 3:8 (NTV)
18. A Dios le agrada que seamos compasivos y piadosos
“Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores”. Mateo 9:13 NTV
19. A Dios le agrada que le pidan en oración
“Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que lo han recibido (por la fe), será suyo”. Marcos 11:24 (NTV)
20. A Dios le agradan los labios que dicen la verdad:
Al Señor le repugnan los labios mentirosos; pero le agradan los que dicen la verdad. Proverbios 12:22 (RVC)
21. A Dios le agrada que lo busquen por medio de Jesús y su palabra.
“Jesús contestó: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí”. Juan 14:6
Nota:
Casi todo el material es tomado de La Biblia, bajado de páginas públicas en la red (completamente agradecido), y yo le agrego mis comentarios personales.
11/05/2015
El apunte de este día lo extraigo de la lección que nos diera el Dr. Franlym Peña Ortíz en el Seminario Nazareno de las Américas el 10/05/2015:
Dios ha dejado 3 llamados para el ser humano: La Salvación, la Obediencia y el Servicio. Además, ueden darse llamados específicos y exclusivos, para lo cual es necesario tener sabiduría para reconocerlos.
Para saber si Dios nos hace un llamado, tenemos que apoyarnos en las enseñanzas de La Biblia, donde ha quedado claramente establecido que un llamado tiene 5 características. O sea, el llamado no es una intuición que uno tenga, una ocurrencia, un deseo.
Características del llamado de Dios, según se desprende del libro del Éxodo, capítulos III y IV:
1. III, versículo 2: Aparece una zarza ardiendo y no se consume.
2. III, versículo 4: Dios lo llamó por su nombre: Móisés, Moisés.
El día de tu llamado, Dios pronunciará tu nombre.
3. III, versículo 5: ...descálzate, este lugar es santo.
Encomendada la misión, eso nos coloca en un terreno santo, empezamos obra de Dios y por eso nuestra vida tiene que ser santa. La misión es de Dios, uno es el instrumento.
Debemos aplicar nuestra fidelidad en el uso de los talentos (Mateo 25: 14-30). Contaremos con la fuerza de Dios para las batallas espirituales en esa misión.
4. III, versículos 10-12: Dios delimita y define las tareas a realizar, paso a paso.
5. IV, versículo 2: Moisés tenía una vara:
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29/12/2014
Pasos guías para el ARREPENTIMIENTO y el PERDÓN DE LOS PECADOS, según instrucciones de nuestro Dios Supremo:
Cuando Dios consolidó su Pacto con Salomón, entre las cosas que le dijo, puso énfasis en la forma en que Él tomaría en cuenta nuestra forma de pedirle perdón por los pecados y garantizó, de esa manera, que él los perdonaría.
Lo encontramos en el libro 2 de Crónicas, capítulo 7, versículo 14:
14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Tomen nota de los pasos (condiciones puestas por Dios) del ARREPENTIMIENTO:
1. Humillarse
2. Orar
3. Buscar Su rostro
4. Convertirse de los malos caminos
La promesa de la bendición del PERDÓN:
1. Perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
COMENTARIO BÍBLICO recomenedado:
http://seminariothompson.wordpress.com/2011/01/27/reflexion-sobre-2-cronicas-7-14-primera-parte/
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27/12/2014:
Aprovechar la oración de Salomón:
En mi lectura diaria me quedé meditando cuando leí la oración de Salomón en la finalización de la construcción del templo en Jerusalén.
Contó con el favor de Dios y no fue por sus obras, sino por su fe; y esa fe quedó plasmada en esa oración...hay que aprovecharla.
Esa oración la podemos encontrar en el libro 2 de Crónicas, capítulo 6, versículos del 14 al 42. Al final de este comentario incluyo una transcripción de dicha oración, y luego de ella pienso poner la adaptación que pienso puede uno hacer para asumirla como propia y llegar más cerca del oído de Dios (Él siempre nos escucha, pero hay que aprender a orar).
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16/12/2014
LEER LA BIBLIA:
Q
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08/12/2014:
El 17/06/2012 pisé por primera vez en mi vida un templo evangélico, luego de muchos años de haber dejado de ir a la misa.
Ya hacía algunos años mi hermano Federico me había "sermoneado" y me había hecho recitar junto a él la Oración de Fe, solo que ese glorioso momento no debe ser un hecho aislado, es UN HASTA AQUÍ Y UN PASO AL FRENTE EN UNA NUEVA VIDA.
Por la anterior razón, volví a vivir ese momento, cuando ya asistía puntualmente a las prédicas de mi nueva iglesia "CENTRO DE ADORACIÓN DIOS ES SANTIDAD JOSUÉ 1:8" (Hermanos Unidos en Cristo).
El pastor es Erick Gonzalo Rojas Ramírez:
Me puse a buscar ese fundamento, reconozco que hay otras opciones, pero este es el resultado obtenido:
Reconozco, Dios, que soy pecador y cómo he actuado
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Romanos 3:23
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" por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios"
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te pido perdón por mis pecados
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Salmos 51:1
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" Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones"
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te necesito, Señor
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Salmos 142:6
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" Atiende a mi clamor, porque estoy muy abatido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo "
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ya no quiero pecar más
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1 Juan 1: 9
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" Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad "
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Gracias porque me amas
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Romanos 5:8
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" Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros "
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porque enviaste a tu Hijo a morir por mis pecados
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Juan 3:16
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" Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna "
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A partir de hoy abro mi corazón para que mores en el
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Apocalipsis 3:20
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" He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo "
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Acepto a tu Hijo como mi Salvador y Restaurador
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Romanos 10:9
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" que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo "
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inscríbeme en el Libro de la Vida
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Apocalipsis 20:15
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" Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego "
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te entrego todo lo que soy y todo lo que tengo
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Filipenses 3:7
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" Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo "
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Gracias por perdonar mis pecados
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Isaías 1:18
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"Venid ahora, y razonemos --dice el Señor-- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán"
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Gracias por entrar en mi vida y escuchar mi oración
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Colosenses 1:27
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"a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria"
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Todo te lo pido en el nombre de Jesús, amén
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Juan 14:13
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" Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo "
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Una oración como esta NO SALVA, es un primer paso para declararse seguidor e imitar de Cristo.
A partir de ahora temeremos ofender a Dios con nuestros actos y caminaremos en santidad.






















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